El oficio periodístico parte de un principio comunicativo manifestado en la palabra escrita. El lenguaje, la ortografía, el buen uso de la lengua y una impecable redacción, son elementos mínimos que, casi por instinto, fluyen de las plumas del escritor. Un estilo propio, la firma o sello de un escrito es irremplazable en la memoria de un ferviente lector. Ejemplos simples, de la importancia de todos los elementos de la línea de trabajo señalado por el mundo de las letras. La expresión es infinita.
27 letras, en total, conforman nuestro más preciado código; de las cuales sólo cinco son vocales. Ante una minoría vocal, las consonantes deben asumir el control, formando así una infinidad de palabras, uniéndolas entre sí, consolidando un universo de mensajes orales y escritos. La unión de ciertas letras, la exclusión o inclusión de algunas otras, a capricho del escritor, representan sólo algunas de las posibilidades reconfortantes de la capacidad del lenguaje. El seguir cada consonante, el oírla resonante en lo profundo de nuestra conciencia lingüística, es un dote único y exclusivo al ser humano, poseedor excepcional del logos.
27 letras, en total, conforman nuestro más preciado código; de las cuales sólo cinco son vocales. Ante una minoría vocal, las consonantes deben asumir el control, formando así una infinidad de palabras, uniéndolas entre sí, consolidando un universo de mensajes orales y escritos. La unión de ciertas letras, la exclusión o inclusión de algunas otras, a capricho del escritor, representan sólo algunas de las posibilidades reconfortantes de la capacidad del lenguaje. El seguir cada consonante, el oírla resonante en lo profundo de nuestra conciencia lingüística, es un dote único y exclusivo al ser humano, poseedor excepcional del logos.
